Corazón de arquitectura

Este blog está dedicado a la investigación, re- valorización, difusión y conservación del Patrimonio tangible e intangible de la ciudad de Rosario, a través de postales antiguas, notas del autor, fotografías históricas y actuales de los hitos edilicios de una ciudad que concentra obras de los arquitectos más importantes de la época de oro de la arquitectura nacional y destacadísimos profesionales de actuación local que forman el corpus patrimonial de Rosario.

Autor: Arquitecto Pablo Mercado
Tuitter: @pmercado10
email: pmercado400@gmail.com
Colaboracion especial: Ana María Ferrini

domingo, 15 de abril de 2018

Historias del teatro... El Círculo (Capítulo III)


El arq. Goldammer y la finalización de la obra

Autores arqtos[1]: Analia Brarda, Roberto De Gregorio, Pablo Mercado
Este texto se publicó originalmente en la revista del Teatro "El Círculo" de Rosario, en el año 2002.

"La fábrica del teatro, abandonada a su suerte, sin destino preciso, refugio de menesterosos, en la ciudad de fines del siglo XIX, y por ello se la conocía como la “Cueva de los ladrones”, proceso similar que en ese mismo tiempo ocurrió al Teatro Colón de Buenos Aires.

Estrechamente cercano a su historia, el señor Emilio O. Schiffner[2], sería quien concluyera el edificio – pues adquirió la sociedad a principios del siglo XX- y continuó las obras para su inauguración.

Para ello, contrató al ingeniero arquitecto alemán George Goldammer, especialista en acústica, quien respetó  la estructura del planteo original y realizó algunas modificaciones al  proyecto de Cremona y Contri. Luego de un concurso de precios donde participaron las empresa de Rezzara, Censi, Durerindelli y Pini, Cremona, Gajera, Vittorio Biachi y Vila, la prosecución de las obras se encomendaron a la  empresa constructora Bianchi, Vila y Cía.; a cargo el señor Enrique Taiana[2] responsable de la misma.

Los estudios de precios los realiza Schiffner en persona, por que según los registros gran parte de las nota de control estaban escritas en alemán en su idioma natal. Su seguimiento permanente de la obra lo deja registrado cuando aprueba cada uno de los bocetos de las luminarias, cortinado, pinturas propuestas.

Así, uno a uno, se fueron incorporando los diferentes elementos constitutivos de la obra. Bajo contrato, Giuseppe Carmignani, sería quien pintaría el gran plafónd de la sala principal. Una cornisa de significativas dimensiones que circunda la corona en la que, una serie de medallones con figuras alegóricas quedan interpoladas, con retratos de Verdi, Wagner, Mozart, Donizetti, Meyerbeer, Bellini, Gounod y Rossini, entrelazados con guirnaldas; alrededor de un círculo menor que simula ser el firmamento y en el cual aparece la rúbrica de su autor.

Sería también Carmignani, el creador de la alegoría a la música que se encuentra en el centro de la bocina de la boca de escena y del magnífico telón de boca que vela el escenario, y es réplica del "Sipario", creación del pintor y escenógrafo italiano, Giovanni Battista Borghesi, quien hiciera para el Teatro Regio de Parma en 1824. El telón no es sino el gran cuadro que adorna la sala desde la boca de escena. Todas las miradas de los espectadores se centran en él. Por esta razón la elección del pintor y del motivo fueron sujetas a un riguroso control por parte del propietario y del arquitecto.

El lugar privilegiado del encuentro social era el foyer. Por ese motivo su diseño fue especialmente esmerado. Cada una de sus partes, tanto los dibujos de la marquetería del piso, como la elaboración de sus carpintería, el juego de sus espejos enfrentados y los ricos tapizados evocaban una imagen de suntuosidad. A su vez  se incluyó en el equipo de trabajo al pintor italiano Salvador Zaino instalado en la ciudad exitosamente desde 1889 , formado en la academia de Bellas Artes de Génova, para la decoración de los cielorrasos de este sector. Los motivos por el representados se refieren  a un mundo de figuras mitológicas sobre un fondo que proponía  la ilusión de estar en presencia de espacios infinitos.

En esta etapa de finalización de la obra, esta debería de haber ofrecido un enjambre de obreros, artesanos y profesionales trabajando al unísono, uniendo los esfuerzos en un aporte común. Era todo un gran obrador formado por artesanos de todas las nacionalidades y con materiales de todo el mundo. En particular los catalanes se destacaban por sus trabajos de herrería. En tanto que los italianos del norte, del centro y del sur de la península, cubrían todas las áreas de la construcción desde las tareas más rústicas hasta las más especializadas como los frentistas.

En este ámbito y en esta época, cabe recordar el modo en que se formaba un aprendiz. La escuela era el mismo lugar de trabajo: la educación se basaba en la acción, en la practica diaria. Los documentos y planos de obra demuestran que cada gremio, cada especialidad sabía lo que tenían que hacer, porque los datos que aportaban los legajos eran bastante genéricos, pero se complementaban con una intensa dirección de obra y con el saber y el amor propio de cada artesano.

El martes 7 de junio de 1904, llegaría la esperada gran noche, concretándose la inauguración de este gran teatro lírico. Pocos días antes, el 19 de mayo, su rival el teatro Colón también abriría sus puertas al público. Rosario dispuso entonces no solo de un teatro moderno sino de dos, evidenciando las pujanza de la ciudad."















(1) Miembros de la Comisión de Preservación del Patrimonio del Colegio de Arquitectos Distrito 2 Cad 2. Miembros del Centro de Documentación de Arte y Arquitectura Latinoamericanas Rosario (CEDODAL Rosario). Docentes de la Facultad de Arquitectura de la UNR.

[2] Formó parte de la Sociedad Anónima Teatro la Ópera desde 1888
[3] Enrique Taiana. Constructor italiano realiza numerosas obras en la ciudad, como las viviendas particulares de
Copello en Córdoba al 1800
Domingo Minetti en Córdoba 1800..
Firpo calle Córdoba al 2000
Minetti Colombo en Corrientes y San Lorenzo
Barlett en Córdoba y Laprida




lunes, 9 de abril de 2018

Historias del teatro... El Círculo (Capítulo II)


Autores: arqtos.: Analia Brarda, Roberto De Gregorio, Pablo Mercado (1)
Este texto se publicó originalmente en la revista del Teatro "El Círculo" de Rosario, en el año 2002.

Proyecto de un teatro en Rosario de los arquitectos ingenieros Cremona y Contri

"El actual edificio que aloja a la Asociación Cultural El Círculo fue originalmente construido como Teatro La Opera. La historia debe necesariamente remontarse al llamado a concurso de proyectos de un Teatro, que realizara la Comisión Directiva presidida por Benjamín Ledesma. No hay datos sobre los participantes, aunque sí sobre la firma ganadora, los arquitectos-ingenieros Cremona y Contri. El objetivo del concurso era lograr la construcción de una sala de espectáculos que estuviera a la altura de los más importantes teatros del mundo. Si bien no estaba determinado un presupuesto, se puede inferir la idea de que la comisión pretendía optimizar el resultado con la menor inversión posible.

El 28 de febrero de 1889, estos proyectistas, entregaron a los evaluadores siete planos principales, tres de detalle, el cálculo para la construcción de la cúpula, un presupuesto total por trescientos sesenta mil pesos moneda nacional y una Relación respecto de la construcción de un teatro en el Rosario de Santa Fe a modo de memoria descriptiva. Este último es un texto escrito a mano en veinte hojas a doble cara en letra de imprenta donde se describe exhaustivamente el proyecto, que coinciden con precisión con el edificio actual, a pesar de que fue concluido por otros profesionales.

Los ganadores estaban formados con el método de diseño de la Ecole de Beaux Arts. Este sistema se basaba en la idea de componer o ensamblar las partes de un edificio considerándolo como un todo, distinguiendo esas partes en elementos de composición (distintos tipos de espacios) y elementos de arquitectura (muros y aberturas). Encarado así, el diseño se entendía como un procedimiento científico. Esta meticulosa operación se apoyaba en las directivas de los tratados de arquitectura, textos muy especializados referidos a cada parte de una obra. El conocimiento, manejo y aplicación de dichos tratados inscribían a la producción arquitectónica dentro de los parámetros de la modernidad del siglo XIX.

En este caso Cremona y Contri se plantearon como primera decisión la ubicación de la sala, elemento de composición angular, a la que dedicaron la mayor atención. A partir de ella se organiza el conjunto, definiendo los ejes que se proyectan tanto en la fachada, ordenando sus llenos y vacíos, como en  la disposición del hall de ingreso y del foyer. Cada espacio presenta una lectura unitaria independientemente del resto pero sujeto al sistema de ejes; de esa manera el todo se constituye en el mensaje, y no la parte que se vuelve una anécdota. Este sistema permitía una adhesión a la entonces llamada unidad artística -reglas comunes a todos los oficios y especialidades de la construcción que aportaban un común denominador en la gran complejidad del edificio-. De esa manera era posible la suma armoniosa de elementos provistos por artesanos, pintores y decoradores, o comprados por catálogos como las butacas y luminarias. Se verifica así, una subordinación de las Bellas Artes y la Decoración, que no desarrollan sus propias leyes sino que se ubican sobre el orden general de la composición. La producción artística ocupa precisos espacios, propone diferentes motivos, cumpliendo con el rol que se le asigna, pero sin posibilidades de participar en la definición de un diseño integral o realizar planteos innovadores.

Los profesionales, en su memoria del proyecto, aludían al diseño de un teatro "moderno", que respondiera a la resolución de los problemas de higiene, seguridad y acústica. El sistema de ventilación propuesto seguía los lineamientos de los expertos Dareet, del Reid y del Böhm, basados en principios físicos de circulación de aire, previendo la posterior instalación de energía eléctrica. En el corte aparece el proyecto de un soplador que aseguraba corrientes internas de aire en el interior de la sala, forzadas hacia fuera, preparado para ser conectado a la energía eléctrica para reforzar la dinámica propia del aire caliente. Este sistema sería apoyado con un sistema de ventilación cruzada entre puertas en planta baja y ventanas en las plantas altas regularmente dispuestas.
Otro aspecto cuidado fue la seguridad. Contemplaron la rápida evacuación en caso de emergencia, materiales incombustibles, estructura metálica revestida en albañilería y un telón de hierro que aislara la sala en caso de incendio. Para este tipo de siniestros también previeron un sistema de mangueras abastecido por dos tanques de hierro para almacenar el agua en las terrazas.
En cuanto a las consideraciones acústicas, los profesionales propusieron adelantar el proscenio hacia la platea siguiendo un perfil circular convexo, bajar el nivel de la orquesta sobre una caja armónica, eliminar los diafragmas que dividen los palcos entre sí, excluir las paredes en la sala que pudieran apagar la fuerza viva de las ondas sonoras y definir la forma de la planta  de la sala con dos sectores de circunferencia: uno cóncavo y otro convexo. También subrayan la proyección en voladizo de las bandejas de las sucesivas galerías superiores, sin soportes verticales que obstaculicen la visión o impidan la propagación del sonido.
Previo a un pedido de precios por licitación privada a varias empresas, la ejecución se adjudicó, finalmente, a la firma Soler Hermanos, cuyos titulares eran, conjuntamente con Zenón Pereira, los mayores accionistas de la Sociedad Anónima propietaria del Teatro. Se conserva numerosa correspondencia entre las partes que nos permiten recrear el proceso de construcción del teatro. La construcción se detiene en 1890 debido a la crisis económica que atravesaba el país."

(1) Miembros de la Comisión de Preservación del Patrimonio del Colegio de Arquitectos Distrito 2 Cad 2. Miembros del Centro de Documentación de Arte y Arquitectura Latinoamericanas Rosario (CEDODAL Rosario). Docentes de la Facultad de Arquitectura de la UNR.