Corazón de arquitectura

Este blog está dedicado a la investigación, re- valorización, difusión y conservación del Patrimonio tangible e intangible de la ciudad de Rosario, a través de postales antiguas, notas del autor, fotografías históricas y actuales de los hitos edilicios de una ciudad que concentra obras de los arquitectos más importantes de la época de oro de la arquitectura nacional y destacadísimos profesionales de actuación local que forman el corpus patrimonial de Rosario.

Autor: Arquitecto Pablo Mercado
Tuitter: @pmercado10
email: pmercado400@gmail.com
Colaboracion especial: Ana María Ferrini

lunes, 9 de abril de 2018

Historias del teatro... El Círculo (Capítulo II)


Autores: arqtos.: Analia Brarda, Roberto De Gregorio, Pablo Mercado (1)
Este texto se publicó originalmente en la revista del Teatro "El Círculo" de Rosario, en el año 2002.

Proyecto de un teatro en Rosario de los arquitectos ingenieros Cremona y Contri

"El actual edificio que aloja a la Asociación Cultural El Círculo fue originalmente construido como Teatro La Opera. La historia debe necesariamente remontarse al llamado a concurso de proyectos de un Teatro, que realizara la Comisión Directiva presidida por Benjamín Ledesma. No hay datos sobre los participantes, aunque sí sobre la firma ganadora, los arquitectos-ingenieros Cremona y Contri. El objetivo del concurso era lograr la construcción de una sala de espectáculos que estuviera a la altura de los más importantes teatros del mundo. Si bien no estaba determinado un presupuesto, se puede inferir la idea de que la comisión pretendía optimizar el resultado con la menor inversión posible.

El 28 de febrero de 1889, estos proyectistas, entregaron a los evaluadores siete planos principales, tres de detalle, el cálculo para la construcción de la cúpula, un presupuesto total por trescientos sesenta mil pesos moneda nacional y una Relación respecto de la construcción de un teatro en el Rosario de Santa Fe a modo de memoria descriptiva. Este último es un texto escrito a mano en veinte hojas a doble cara en letra de imprenta donde se describe exhaustivamente el proyecto, que coinciden con precisión con el edificio actual, a pesar de que fue concluido por otros profesionales.

Los ganadores estaban formados con el método de diseño de la Ecole de Beaux Arts. Este sistema se basaba en la idea de componer o ensamblar las partes de un edificio considerándolo como un todo, distinguiendo esas partes en elementos de composición (distintos tipos de espacios) y elementos de arquitectura (muros y aberturas). Encarado así, el diseño se entendía como un procedimiento científico. Esta meticulosa operación se apoyaba en las directivas de los tratados de arquitectura, textos muy especializados referidos a cada parte de una obra. El conocimiento, manejo y aplicación de dichos tratados inscribían a la producción arquitectónica dentro de los parámetros de la modernidad del siglo XIX.

En este caso Cremona y Contri se plantearon como primera decisión la ubicación de la sala, elemento de composición angular, a la que dedicaron la mayor atención. A partir de ella se organiza el conjunto, definiendo los ejes que se proyectan tanto en la fachada, ordenando sus llenos y vacíos, como en  la disposición del hall de ingreso y del foyer. Cada espacio presenta una lectura unitaria independientemente del resto pero sujeto al sistema de ejes; de esa manera el todo se constituye en el mensaje, y no la parte que se vuelve una anécdota. Este sistema permitía una adhesión a la entonces llamada unidad artística -reglas comunes a todos los oficios y especialidades de la construcción que aportaban un común denominador en la gran complejidad del edificio-. De esa manera era posible la suma armoniosa de elementos provistos por artesanos, pintores y decoradores, o comprados por catálogos como las butacas y luminarias. Se verifica así, una subordinación de las Bellas Artes y la Decoración, que no desarrollan sus propias leyes sino que se ubican sobre el orden general de la composición. La producción artística ocupa precisos espacios, propone diferentes motivos, cumpliendo con el rol que se le asigna, pero sin posibilidades de participar en la definición de un diseño integral o realizar planteos innovadores.

Los profesionales, en su memoria del proyecto, aludían al diseño de un teatro "moderno", que respondiera a la resolución de los problemas de higiene, seguridad y acústica. El sistema de ventilación propuesto seguía los lineamientos de los expertos Dareet, del Reid y del Böhm, basados en principios físicos de circulación de aire, previendo la posterior instalación de energía eléctrica. En el corte aparece el proyecto de un soplador que aseguraba corrientes internas de aire en el interior de la sala, forzadas hacia fuera, preparado para ser conectado a la energía eléctrica para reforzar la dinámica propia del aire caliente. Este sistema sería apoyado con un sistema de ventilación cruzada entre puertas en planta baja y ventanas en las plantas altas regularmente dispuestas.
Otro aspecto cuidado fue la seguridad. Contemplaron la rápida evacuación en caso de emergencia, materiales incombustibles, estructura metálica revestida en albañilería y un telón de hierro que aislara la sala en caso de incendio. Para este tipo de siniestros también previeron un sistema de mangueras abastecido por dos tanques de hierro para almacenar el agua en las terrazas.
En cuanto a las consideraciones acústicas, los profesionales propusieron adelantar el proscenio hacia la platea siguiendo un perfil circular convexo, bajar el nivel de la orquesta sobre una caja armónica, eliminar los diafragmas que dividen los palcos entre sí, excluir las paredes en la sala que pudieran apagar la fuerza viva de las ondas sonoras y definir la forma de la planta  de la sala con dos sectores de circunferencia: uno cóncavo y otro convexo. También subrayan la proyección en voladizo de las bandejas de las sucesivas galerías superiores, sin soportes verticales que obstaculicen la visión o impidan la propagación del sonido.
Previo a un pedido de precios por licitación privada a varias empresas, la ejecución se adjudicó, finalmente, a la firma Soler Hermanos, cuyos titulares eran, conjuntamente con Zenón Pereira, los mayores accionistas de la Sociedad Anónima propietaria del Teatro. Se conserva numerosa correspondencia entre las partes que nos permiten recrear el proceso de construcción del teatro. La construcción se detiene en 1890 debido a la crisis económica que atravesaba el país."

(1) Miembros de la Comisión de Preservación del Patrimonio del Colegio de Arquitectos Distrito 2 Cad 2. Miembros del Centro de Documentación de Arte y Arquitectura Latinoamericanas Rosario (CEDODAL Rosario). Docentes de la Facultad de Arquitectura de la UNR.





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